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La Saga de las Especias

Las especias han impulsado civilizaciones, rediseñado mapas e influenciado culturas.

Remontándose a cuarenta mil años atrás, en las montañas Zagros de Irak, habían personas fornidas con cejas y mandíbulas pobladas y la frente baja, reunidas alrededor de un pozo. En ese pozo fue enterrado uno de sus hijos. Alrededorde él había huesos carbonizados con trozos de carne de animales: comida para su viaje al más allá.

Esa carne tenía un aroma a hierbas persistente, envuelta en hojas de plátano antes de ser horneada sobre las brasas. Esta tribu había reunido un montón de hierbas para agregar a sus comidas. Como los animales que mataron, también ellos fueron principalmente cazadores. A estas personas se las llamó Neandertales.

El animal que mataron, como el bisonte, no pudo controlar su entorno de ninguna manera. Ellos vagaban de un prado a otro a medida que cambiaban las estaciones. Pero el hombre de Neandertal sí pudo. Tenían control sobre su medio ambiente; descubrieron y domesticaron el fuego. Esto les dio libertad. Podían mantenerse calientes en los inviernos, secar sus mantos y pieles cuando se mojaban. Pero lo más importante con el descubrimiento del fuego fue que pudieron cocinar.Cocinar ayudó a ablandar la carne para que tanto los niños como los adultos pudieran saborear la comida. Además, estas personas pudieron preservar el exceso de comida ahumándola y envolviéndola con especias, asegurando que nadie pasara hambre cuandolos cazadores volvieron sin ninguna presa.

El hombre de Neandertal se había elevado por encima de su entorno y, por lo tanto, podían pensar en su futuro y su vida después de la muerte. Su descubrimiento de cocinar alimentos y el uso del humo y especias para conservarlos se había convertido en un legado para la humanidad por siempre.

Con el tiempo, el hombre de Neandertal desapareció, pero evolucionó un hombre más inteligente. Se parecía más a nosotros y se llamaba Cromañón. Se refugió en cuevas y registró el acontecer del día con pintura mural.

Se cree que el chamán-artista solía cargar ocasionalmente su visión con inhalaciones profundas del fuerte incienso que se elevaba de una olla de jengibre, hinojo, canela, resinas y hojas aromáticas que ardían lentamente. Este humo estimularía su mente, para crear una gran magia. Por lo tanto, creyeron que lo que pintó realmente sucedería en el futuro.

Así, incluso en estos primeros días del desarrollo de la humanidad, las hierbas, las especias y las hierbas aromáticas adquirieron un aura mágica y medicinal.

Avanzando a través de la historia guiados por el aroma de las especias nos trasladamos a Egipto. Allí había miles de hombres trabajando a orillas del Nilo, donde se podía oler el sudor y las especias. El gran faraón había establecido como ley que todos sus trabajadores comieran cebollas y ajos para mantener la buena salud mientras construían su imponente monumento a la inmortalidad. Las estructuras de las Grandes Pirámides levantadas en defensa de la muerte. Sin embargo, el monumento no era suficiente para los divinos gobernantes de Egipto. Sus cuerpos debían estar incorruptiblespara entrar en la vida después de la muerte y, por lo tanto, estaban embalsamados y eternamente fragantes. Se utilizaron grandes cantidades de especias como comino, anís y casia.

Estas especias fueron traídas a Egipto en barco desde la tierra de “Punt”. Pero los barcos faraónicos no eran lo suficientemente fuertes para soportar largos viajes oceánicos como los de los árabes. Los árabes no solo tenían barcos resistentes para soportar largos viajes por mar, sino que habían estudiado los vientos y, por lo tanto, podían navegar con el menor esfuerzo. Había descubierto los vientos cíclicos que soplaron de oeste a este, de abril a octubre y de este a oeste,de octubre a abril. No podrían haber pedido vientos más favorables y tan regulares como las estaciones, por lo tanto, llamaron a estos vientos ‘el Mausum’ que se traduce como el Monson.

Los “dhows” árabes continuaron moviéndose de un lado a otro mientras sus velas volaban con los vientos de la lluvia.Los caravaneros árabes esperaban en el puerto para descargar las especias, para ser cargados en camello y llevados al interior a través de la ciudad de Petra, donde eran vendidas a un precio exuberante. Estos intermediarios árabes mantuvieron la ciudad de Petra en secreto durante muchos años al crear fabulosas historias de bestias que guardaban las especias y, por lo tanto, controlaron el comercio de especias durante muchos años.

En la mitad del siglo 1A.D., un comerciante griego llamado Hippalus descubrió el secreto bien guardado de los árabes, el “Mausam”.Esto alentó a los romanos a construir barcos más fuertes para navegar desde el Mar Rojo hasta Malabaral sur de la India, para evitar usar la ruta terrestre controlada por los árabes. Pero a pesar de la competencia de los romanos, los árabes continuaron con su comercio de las especias.

En uno de estos “dhows” árabes, el arquitecto judío llamado Thomas Didymus viajó en uno de los “dhows”, para evitar navegar en un barco romano, ya que era seguidor de un hombre que fue crucificado como un criminal por los romanos. Tomás vino a la India obedeciendo la orden de Jesús Cristo para llevar el mensaje del cristianismo a la India. Fiel a los órdenes de su maestro, Thomas estableció una de las iglesias cristianas más antiguas del mundo en el corazón de las tierras de las especias de la India – Kerala.Más tarde, el ProfetaMohamad también navegó en un barco de especias a la India. Así, el cristianismo y el islam llegaron a la India a través del camino de las especias.

Entras tanto que estas dos creencias estaban en conflicto en el mundo entonces existente, vino la Plaga de la Peste Negra, causada por las ratas con piojos que huían de los barcos. Causó muchísimos muertos y los cuerpos de los muertos fueron arrojados a fosas masivas. Incluso entonces, en medio de esta epidemia masiva, los médicos confiaban en las propiedades mágicas de las especias. Se envolvieron de la cabeza a los pies en ropa llena de bolsitas de especias y hierbas y respiraron a través de filtros llenos de aromáticos.

Ahora, llegado el siglo XV, el Imperio Romano se había ido y el dominio árabe del comercio de especias había resucitado, lo que provocó que los precios de las especias se dispararan nuevamente.Pero Europa había comenzado a zumbar como una colmena de avispas furiosas. Gobernantes, comerciantes y marinos zarparon de Portugal, España, Holanda e Inglaterra en viajes desesperados para encontrar su propia ruta a India.

Los árabes renovaronsu control fuertementesobre el comercio de especias, en particular el comercio de pimienta con la India. Muchos de estos exploradores se perdieron en mares peligrosos y desconocidos, pero a menudo terminaron encontrando nuevas tierras para sus naciones. Curiosamente, cada vez que estos exploradores europeos pisaron una costa extraña y se encontraron con personas desconocidas, pensaron que habían descubierto su propia ruta a la India. En consecuencia, los lugares y las personas fueron llamados“incorrectamente” las West Indies, Indígenas y los Amerindios.Cristóbal Colón, también en su búsqueda de una ruta de las especias del Atlántico a la India, descubrió América.De ahí que podamos ver que desde tiempos muy remotos la India ha sido buscada por sus especias.

Gracias a la búsqueda de especias indias, el mundo creció en lo que se ha llamado la Era de la Exploración. De este ‘Nuevo mundo’ vino el ñame, los frijoles, el maíz, la tapioca, el tabaco, el chocolate y la hamaca. Los buscadores de especias habían cambiado el mundo.

En mis próximas publicaciones analizaremos más cerca las especias que por siglos han nutrido las semillas de nuestra civilización.

Rochelle Miranda

Fuente: Spice Story, de Huge & Colleen Gantzer

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